No aguanto más
la ironía,
tampoco la hipocresía
de nuestra jurisdicción,
las miradas de injusticia,
desfilando alrededor
de momentos desposados
de la mejor intención;

consecuencias de la ira
sobre un eco de penuria
que no quiere desistir
de retirar sus modales
al débil… al infeliz.

No aguanto más
la ironía
y utilizo mi osadía
para pintar el dolor
con rimas de poesía
leída entre tú y yo.

Me alumbrarás
si me miras con placer
como yo a ti.